Europa retorna a nefastas nostalgias

24/Jul/2014

Nelson Pilosof

Europa retorna a nefastas nostalgias

Por Nelson PilosofEn varias ciudades europeas, masas vociferantes y empapadas en odio han salido a las calles con los lemas de “MUERTE A LOS JUDIOS”, “CONCLUIR EL TRABAJO INICIADO POR HITLER”, “JUDIOS A LAS CÁMARAS DE GAS” “JUDIOS FUERA DE PALESTINA” y muchas maldiciones y amenazas más. Han cometido agresiones y ataques a sinagogas, colegios, instituciones e integrantes de las comunidades judías.
Toda esta basura de corte nazi vibra en Europa, cuando apenas se han cumplido algunas décadas desde la destrucción y muerte de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto de seis millones de judíos. Los utópicos y olvidadizos de siempre jamás hubieran pensado que esta clase de perversas metas volverían a repetirse, luego del sacrificio de millones de personas, judías y no judías, para derrotar al nazismo.
Los integrantes de estas hordas provienen de musulmanes, autoproclamados “progresistas”, neonazis y antisemitas de todo cuño. Todos bien mezclados. Algunas autoridades tratan de impedir y disolver estas manifestaciones. Cuando hacen presencia en los lugares donde explota esta ola salvaje y troglodita, siempre LLEGAN TARDE. O sea, no protegen a sus propios países de estos continuadores de las fuerzas nazis y fascistas de los años treinta y cuarenta, ni por supuesto protegen a sus ciudadanos judíos, que tienen los mismos derechos que los otros, y que esos Estados tienen la obligación de defender. Cuando se ataca a un judío, ese mismo judío es una víctima directa. Pero el resto de la población está también herida en sus derechos y principios de libertad, paz y democracia. Si los judíos pagan un precio por algo que no han cometido, el resto lo pagará más tarde. ¿No aprendieron esta lección del pasado reciente?
Por suerte, los judíos la hemos aprendido, y gracias al sionismo y a sus visionarios líderes, tenemos al Estado de Israel. Nos quieren expulsar de Europa y de otros países, y nos quieren expulsar de Israel. O sea, su odio sólo se saciaría si pudiesen matar a todos los judíos del mundo. ¡Cómo si estos cavernícolas fuesen mejores que los judíos, o tendrían la potestad de autorizarnos a vivir, y a vivir en paz! ¡No tienen el más mínimo derecho jurídico ni moral para ser nuestros jueces y verdugos!
Algunos ecos están repercutiendo por estas latitudes. Hay manifestaciones “progresistas-islámicas” en algunos de nuestros países, que están usando parte de estos lemas y métodos. Se animan, pensando que otros ciudadanos pueden quedar tranquilos, porque se trata de judíos. Mientras tanto, están carcomiendo los cimientos de estas naciones. Hay gobiernos muy prontos a condenar locuazmente a Israel, y les entra una expresiva mudera, cuando se trata de condenar al terrorismo de Hamás (que está sacrificando a los propios palestinos), o cuando son secuestrados y asesinados judíos, o cuando hay en el mundo muchas barbaridades que deben ser desterradas del planeta. Nada dicen de los padecimientos y humillaciones de los cristianos en varios países árabes, del asesinato premeditado e impune del avión civil que conducía a casi trescientos inocentes, de las masacres de musulmanes entre sí, del secuestro de más de doscientas niñas en manos de “servidores” de Allah, y de tantas y tantas salvajadas. No condenan a países que ocupan lugares en Naciones Unidas, mientras desembozadamente manifiestan su deseo de exterminar al Estado de Israel, y niegan que haya habido el Holocausto. Todo esto no les quita el sueño. Pero eso sí, ¡cuando se trata de judíos hay que estar atentos para juzgarlos y condenarlos…! ¡Como para confiar en esta clase de gobernantes “ecuánimes”! Los judíos no somos ni mejores ni peores que ellos. Pero no tienen la potestad de juzgarnos y ofendernos. Están manchando el nombre y el honor de los latinoamericanos que abrieron las puertas de estos países a los judíos perseguidos, y que también apoyaron en Naciones Unidas la creación y existencia de Israel. Esos buenos latinoamericanos estarían avergonzados de esa clase de descendientes. ¡Qué irrespeto hacia el legado de sus mayores!
Muchos judíos de Europa están emigrando a Israel, precisamente en estos difíciles días. Saben que allí serán recibidos con amor, y gozarán de los mismos derechos y cumplirán las mismas obligaciones que quienes los precedieron, que en su mayoría provienen de países donde se les discriminaba y perseguía. Saben que vivirán con la frente alta y SIN MIEDO.
Los modernos antisemitas del mundo, sean del país que sea, deben saber que los judíos no se irán de Israel, porque son los legítimos dueños de esa tierra que nos legaron nuestros antepasados. Quieren vivir en paz con todos los pueblos del mundo, y en particular con los de su región. No aceptan sobrevivir pidiendo compasión y tolerancia de otros. Se bastan por sí mismos, y a pesar de las amenazas y ataques terroristas siguen construyendo una de las naciones más progresistas del planeta. Hay otras que quieren eliminar a Israel, y nada hacen por la humanidad, ni por sus pueblos, y que viven en la opulencia del petróleo y nunca se les ve auxiliando a gente que tienen toda clase de padecimientos.
Pero hay una nueva lección que deben aprender quienes quieren exterminarlos. Si no habrá paz y peligra la paz para Israel, ellos tampoco la tendrán. Están conduciéndose hacia su propio suicidio, cegados por el odio antijudío. Hay una verdad que nadie puede negar: si Israel en esta nueva batalla contra el terrorismo islámico, no tuviese la avanzada tecnología capaz de derribar los cientos de misiles dirigidos contra sus ciudades y poblados en general, ya estaría casi destruido, y habrían muerto decenas de miles de sus ciudadanos, incluidos los ciudadanos árabes y cristianos, que gozan en Israel de derechos que los países musulmanes nunca otorgaron a sus ciudadanos. ¿Quedarían satisfechos los amantes de las “proporciones” y los “principistas inspirados” del mundo?
Ya lo dijo David Ben Gurión,  el gran arquitecto y líder del Israel moderno: las nuevas generaciones de judíos son el testimonio que esta tierra es la tierra de los milagros. Milagros forjados por gente culta, trabajadora, creadora y brindando siempre a la humanidad. Pero dispuesta a darlo todo por preservar la existencia y la dignidad de su tierra y de su pueblo.
No volveremos a un pasado de oprobio. Seguimos siendo el Pueblo del Libro…y de los Macabeos. Siempre lo seremos.